domingo, 27 de diciembre de 2015

Frases: LA VIDA DE LAS MUJERES

Esta novela, La vida de las mujeres, está llena de frases y textos que me han encantado: la construcción de las frases, las descripciones, el modo en que maneja el idioma, los sentimientos que todo ello lograban despertar en mí, ....

No voy a poner todas las frases o párrafos que en su momento copié en mi libreta mientras leía el libro -porque acabaría poniendo medio libro-, sólo algunas de ellas. No incluiré ninguna del último capítulo por si alguien quiere leer el libro.


Capítulo Uno: Flats Road

"Pasábamos los días a orillas del río Wawanash ayudando al tío Benny a pescar. Atrapábamos ranas para él.  (...)
Él no era nuestro tío, ni el de nadie"

"Así, paralelo a nuestro mundo, estaba el mundo de tío Benny, como un perturbador reflejo distorsionado, que era lo mismo pero sin serlo del todo. En ese mundo la gente podía hundirse en arenas movedizas, ser derrotada por fantasmas o por horribles y vulgares ciudades; la suerte y la maldad eran colosales e impredecibles; nada era merecido, todo podía suceder; las derrotas eran recibidas con demencial satisfacción. Era su gran logro sin él saberlo, hacérnoslo ver" 


Capítulo Dos: Herederos del Cuerpo Vivo.

"(...) En su casa había todo un lenguaje nuevo que aprender. Allí las conversaciones tenían muchos niveles, no podía decirse nada de forma directa, todas las bromas podían ser una puñalada por la espalda. La desaprobación de mi madre era abierta e inconfundible, como el mal tiempo; la de ellas llegaba como si de pequeños cortes de navaja se tratase, de un modo desconcertante, en medio de la amabilidad. Tenían el don irlandés de la burla devastadora adornada de deferencia" 

Ahí estaba, la insinuación misteriosa y para mí novedosa de que escoger no hacer algo demostraba, a la larga, más sabiduría y amor propio que hacerlo. Les gustaba que la gente rehusara ofrecimiento, como propuestas de matrimonio, puestos de trabajo, oportunidades, dinero (....)

Qué había de admirable en ello? Como ciertas armonías sutiles de la música o los colores, las maravillas del rechazo se me escapaban. Pero no estaba dispuesta, como mi madre, a negar que existieran"

Capítulo Tres: La Princesa Ida

"(...) Yo notaba el peso de la excentricidades de mi madre, lo que había de absurdo y embarazoso en ella -las tías no me lo enseñaban sino  poco a poco - sobre mis hombros de cobarde. Quería repudiarla, arrastrarme con tal de ganar aprobación, huérfana y abandonada, con las mangas arrugadas. Al mismo tiempo quería protegerla. Ella nunca habría entendido cuánta protección necesitaba de esas dos ancianas, con su humor afable y desconcertante, y su delicado decoro (...)"

"- Tu madre sabe un montón de cosas - decían tía Elspeth y tía Grace con tono despreocupado, sin envidia. Y yo veía que para ciertas personas, tal vez para la mayoría, el saber era sólo una excentricidad; resaltaba como las verrugas. 
Pero yo compartía la avidez de mi madre, no podía evitarlo. "

Capítulo Cuatro. La Edad de la Fe.

(tratando sobre la existencia o inexistencia de Dios) "Ni siquiera ella estaba preparada para responder <<Nada>> y verse sola con todas las ramas, piedras y plumas del mundo flotando a la deriva en esa clamorosa y desesperada oscuridad. No."

" - Bueno, bueno, bueno. Redimidos por la sangre. Es una idea preciosa. Por lo mismo, también podrías creer que los aztecas arrancaban los corazones vivos porque creían que no saldría ni se pondría el sol si no lo hacían. El cristianismo no es mejor. ¿Qué piensas de un Dios que pide sangre? Sangre, sangre, sangre. Fíjate en sus himnos, a eso se reduce todo. ¿Qué me dices de un Dios que no se da por satisfecho hasta que cuelgue alguien de una cruz durante seis horas, nueve horas, las que sean? Si yo fuera Dios no estaría tan sedienta de sangre. La gente normal no estaría tan sedienta de sangre. Excepto Hittler. Tal vez lo estuvieran en un momento dado, pero ya no lo están. ¿Sabes a dónde quiero ir a parar?"

Capítulo Cinco: Cambios y Ceremonias.

"El odio de los chicos era peligroso, era penetrante y vivo, un legado prodigioso, como la espada de Arturo arrancada de la piedra del libro de lectura de séptimo. El odio de las chicas, en comparación, parecía confuso y lacrimógeno, amargamente defensivo. Los chicos se te echaban encima en sus bicicletas y hendían el aire por donde habías pasado, grandiosamente, sin piedad, como si lamentaran no tener cuchillos en las ruedas. Y decían cualquier cosa."

"Hablar en esos términos era irresistible, y aún así, al caminar por River Street, a menudo lamentaba no haberme guardado mi secreto, como todos lamentamos no habernos guardado nuestros secretos."

Capítulo Seis. Vida de Niñas y Mujeres.

"El hecho de que hablara de mis hijos también me dejaba perpleja, porque no pensaba tener ninguno. Era la gloria lo que yo buscaba, caminando por las calles de Jubilee como una exiliada o una espía, sin saber muy bien de dónde llegaría la fama o cuándo, pero intuitivamente convencida de que lo haría. Esa convicción la había compartido con mi madre, ella había sido mi aliada, pero ya no le hablaba de ello; era indiscreta, y sus expectativas se habían vuelto demasiado evidentes."

"- Pues espero que utilices la cabeza. Utiliza la cabeza y no te distraigas. Una vez que cometes el error de distraerte pegándote a un hombre, tu vida ya no vuelve a pertenecerte. Tendrás que hacerte cargo de todo, a la mujer siempre le pasa."

Capítulo Siete. Bautizo.

"El amor no es para las chicas que no se depilan".

"¿Qué era una vida normal?"

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