Algunas de las frases que me marqué durante mi lectura de este libro. Me gustaba la manera de expresarse de Anita Blake. Si queréis leer la reseña, aquí.
+ Los tribunales estaban debatiendo toda clase de minucias. ¿Los herederos tenían que devolver las herencias? ¿Se podía considerar viudo al cónyuge de un nomuerto? ¿Era asesinato matar a un vampiro? Si hasta había un movimiento a favor del sufragio vampírico… Ah, los tiempos cambian.
+ Pero la Iglesia de la Vida Eterna promete exactamente lo que dice su nombre, y puede demostrarlo. Nada de fe ciega, nada de esperas y nada de incógnitas. ¿Quieres saber qué se siente al estar muerto? Pues pregúntaselo a otro feligrés.
+ Para la iglesia católica, el vampirismo voluntario equivale al suicidio, y yo estoy casi de acuerdo. Aunque el Papa también excomulgó a los reanimadores, a menos que dejáramos de levantar muertos. Me hice episcopaliana.
+Cada vez que voy a trabajar allí me acerco a saludarlo, aunque sé que está muerto y que le da igual. Las tumbas son para los vivos, no para los muertos.
+ Soy la Ejecutora y no salgo con vampiros; los mato
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